24 de enero de 2006

In excelsis leo

Alfredo Pinoargote C.
www.vistazo.com (enero 2006)

Hoy por hoy existe un dueño del país, que concreta y objetivamente despacha los asuntos más importantes del Estado. En la república obesa del Ecuador, por tanto tragar cuento, el Gloria in Excelsis Deo de la Iglesia Católica se ha tornado en un contundente Gloria in Excelsis Leo. Gloria a León en las Alturas.


El mal gusto y la cobardía, de quienes han sido incapaces de enfrentarlo y de los que hipócritamente lucran bajo su sombra, sentencian que debe esperarse su muerte para que la política cambie. Pero cuando eso ocurra será velado sentado como García Moreno, en el sillón de Olmedo y recibiendo el homenaje de un millón de almas que querrán verlo, tocarlo y besarle las manos por última vez. Los sobrevivientes de Alfaro Vive Carajo se solazan en el sueño de opio de que Baltasar Garzón lo va a mandar a las rejas, pero el felino jamás ha pisado ni pisará Europa, de tonto no tiene un pelo. Los aniñados cuchichean ese chisme mediocre elevado ya a la categoría de noticia de que el ingeniero y su delfín casi ni se ven, cuando lo que hay es un recíproco desprecio para ciertos cortesanos del respectivo entorno, igual que sucede con líderes de Washington o Balzar.
Por lo demás, no necesitan verse porque han armado una obra maestra de relojería suiza para ejercer el poder que ha subyugado al paisito, un Presidente mequetrefe opacado por las regeneraciones urbanas. Por eso es que no requiere asistir al Congreso para ser el jefe de todos los jefes de las mayorías móviles dictando órdenes por su celular, o emitir el sermón de los lunes impartiendo lecciones de derecho constitucional y penal, moral y cívica,o ética periodística.Ellos son inseparables hasta la muerte, como Olafo y Chiripa o los legendarios Benitín y Eneas. De no ser así ya Nebot se hubiera separado del PSC y fundado su propio partido, pues hasta Sixto el bueno que no mataba una mosca se atrevió a hacerlo.
El drama político de fondo del Ecuador actual es justamente esa evasión de la realidad, que plantea juicios penales en el extranjero por hechos cometidos hace 20 años o de resignarse a esperar el sepelio del patriarca, cuando el problema es de hoy, no de ayer ni de mañana. Hoy por hoy existe un dueño del país, que concreta y objetivamente despacha los asuntos más importantes del Estado, un monumento viviente del poder que ha acumulado un mando colosal sin antecedentes en la historia nacional. Comparable a Luis XIV, el Rey Sol, que con gracioso desparpajo afirmaba: el Estado soy yo. O al generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, con la exquisita diferencia de que formalmente Ecuador no vive en dictadura. Pues, aunque la llamada carta magna es un limpión por Guayaquil desfilan desde los secretarios de la ONU y la OEA pasando por Felipillo de España, el socio listo obrero financista de la perimetral, a rendirle pleitesía al amo y señor de la república de papel. Que ya no tiene rivales, ese lúcido y robusto liderazgo que en su momento ejerció Rodrigo Borja ha terminado de comodín en el póquer del cortijo. El maestro Hurtado fue liquidado por la inocentada de apostar al pacto de los delfines.
Quienes han sido sentados en Carondelet para cubrir las apariencias de la ficticia democracia andan por los techos, exiliados y con órdenes perpetuas de prisión, después de que el trapiche magistral les exprimió el petróleo de las venas.La izquierda está pintada en la pared. Así como hay el febresborjismo de los pelucones también existe el febres-emepedismo, en el IESS y con una educación pública entregada a vagabundos del maoísmo porque un pueblo ignorante garantiza la estabilidad de la dictadura. O con socialistas que se adormecen con asignaciones para sus universidades, dado que el padrino reparte bien el mazo, a los ricos como a ricos y a los pobres como a pobres, y todos reciben su tajada.
Es urgente demoler esta infamia histórica que injuria a la dignidad de la nación, degrada a las instituciones republicanas y condena a la infelicidad de la pobreza extrema a millares de seres humanos. La oportunidad está en las próximas elecciones.

3 de enero de 2006

Nadie sabe para quien trabaja

En el Ecuador político no cabe duda que el refrán más apropiado para estar alerta es el de: “nadie sabe para quien trabaja”. En abril varias organizaciones y ciudadanas y ciudadanos de distintas ciudades del país nos movilizamos para sacar a un intento de dictador y a un gobierno mafioso del poder. Pero no nos movilizamos para sostener un sistema que continúa secuestrado por los partidos políticos y sus prácticas perversas ni para apoyar a un Presidente que no tiene claro hacia donde ir.

El Ejecutivo ha sido el único que se ha encargado de afectar su propio capital político. Quizá en abril fue su "mejor momento", para impulsar una Asamblea Nacional Constituyente que, sin embargo, fue diluyéndose conforme su gobierno se acercaba a los partidos políticos tradicionales. El aprendizaje es claro: con los partidos no se juega si de afectar sus intereses se trata. Por ello nos atrevemos a decir que la propuesta de Palacios nunca fue sincera. El Presidente dejó que el proceso se enfríe hasta que le ha entumecido sus propias extremidades. Ahora cada movimiento que realiza lo hace con dificultad y ya no hay manos que le ayuden para impulsar una propuesta que va en muletas.

El Ejecutivo ha demostrado una confusión total en sus planteamientos y estrategias. Destruyó sus propios mecanismos de concertación y elaboración de propuestas (proceso CONAM). Intentó acercarse al Congreso (presencia de Oswaldo Molestina en la cartera de Gobierno) pero dio marcha atrás atendiendo a la sugerencia de algún asesor de turno. Fue siempre de extremo a extremo en sus acciones.

En esas circunstancias no sólo es difícil, sino peligroso confiar en el liderazgo de un Ejecutivo como el que tenemos, para un proceso constituyente. Este último necesita de metas claras, no de vaivenes e intentos de sostenerse en el poder a cualquier costo.

Más allá de la desastrosa propuesta del 2 de enero , en relación a la forma en como fue planteada, y en virtud de los plazos que la Constitución establece para la reformas constitucionales -segundo debate luego de un año de finalizado el primero, el conocido "candado constitucional"- (pero en general un disparate jurídico que atenta contra toda lógica), está el hecho cierto de que el trasnochado camino que propone el Ejecutivo crea incertidumbres, sobretodo sobre cuales serán sus reales intenciones en este reciente y reiterativo intento.

Nadie sabe para quien trabaja

En el Ecuador político no cabe duda que el refrán más apropiado para estar alerta es el de: “nadie sabe para quien trabaja”. En abril varias organizaciones y ciudadanas y ciudadanos de distintas ciudades del país nos movilizamos para sacar a un intento de dictador y a un gobierno mafioso del poder. Pero no nos movilizamos para sostener un sistema que continúa secuestrado por los partidos políticos y sus prácticas perversas ni para apoyar a un Presidente que no tiene claro hacia donde ir.

El Ejecutivo ha sido el único que se ha encargado de afectar su propio capital político. Quizá en abril fue su "mejor momento", para impulsar una Asamblea Nacional Constituyente que, sin embargo, fue diluyéndose conforme su gobierno se acercaba a los partidos políticos tradicionales. El aprendizaje es claro: con los partidos no se juega si de afectar sus intereses se trata. Por ello nos atrevemos a decir que la propuesta de Palacios nunca fue sincera. El Presidente dejó que el proceso se enfríe hasta que le ha entumecido sus propias extremidades. Ahora cada movimiento que realiza lo hace con dificultad y ya no hay manos que le ayuden para impulsar una propuesta que va en muletas.

El Ejecutivo ha demostrado una confusión total en sus planteamientos y estrategias. Destruyó sus propios mecanismos de concertación y elaboración de propuestas (proceso CONAM). Intentó acercarse al Congreso (presencia de Oswaldo Molestina en la cartera de Gobierno) pero dio marcha atrás atendiendo a la sugerencia de algún asesor de turno. Fue siempre de extremo a extremo en sus acciones.

En esas circunstancias no sólo es difícil, sino peligroso confiar en el liderazgo de un Ejecutivo como el que tenemos, para un proceso constituyente. Este último necesita de metas claras, no de vaivenes e intentos de sostenerse en el poder a cualquier costo.

Más allá de la desastrosa propuesta del 2 de enero , en relación a la forma en como fue planteada, y en virtud de los plazos que la Constitución establece para la reformas constitucionales -segundo debate lue

“Nadie sabe para quien trabaja”


En el Ecuador político no cabe duda que el refrán más apropiado para estar alerta es el de: “nadie sabe para quien trabaja”. En abril varias organizaciones y ciudadanas y ciudadanos de distintas ciudades del país nos movilizamos para sacar a un intento de dictador y a un gobierno mafioso del poder. Pero no nos movilizamos para sostener un sistema que continúa secuestrado por los partidos políticos y sus prácticas perversas ni para apoyar a un Presidente que no tiene claro hacia donde ir.
El Ejecutivo ha sido el único que se ha encargado de afectar su propio capital político. Quizá en abril fue su "mejor momento", para impulsar una Asamblea Nacional Constituyente que, sin embargo, fue diluyéndose conforme su gobierno se acercaba a los partidos políticos tradicionales. El aprendizaje es claro: con los partidos no se juega si de afectar sus intereses se trata. Por ello nos atrevemos a decir que la propuesta de Palacios nunca fue sincera. El Presidente dejó que el proceso se enfríe hasta que le ha entumecido sus propias extremidades. Ahora cada movimiento que realiza lo hace con dificultad y ya no hay manos que le ayuden para impulsar una propuesta que va en muletas.
El Ejecutivo ha demostrado una confusión total en sus planteamientos y estrategias. Destruyó sus propios mecanismos de concertación y elaboración de propuestas (proceso CONAM). Intentó acercarse al Congreso (presencia de Oswaldo Molestina en la cartera de Gobierno) pero dio marcha atrás atendiendo a la sugerencia de algún asesor de turno. Fue siempre de extremo a extremo en sus acciones.

En esas circunstancias no sólo es difícil, sino peligroso confiar en el liderazgo de un Ejecutivo como el que tenemos, para un proceso constituyente. Este último necesita de metas claras, no de vaivenes e intentos de sostenerse en el poder a cualquier costo.

Más allá de la desastrosa propuesta del 2 de enero , en relación a la forma en como fue planteada, y en virtud de los plazos que la Constitución establece para la reformas constitucionales -segundo debate luego de un año de finalizado el primero, el conocido "candado constitucional"- (pero en general un disparate jurídico que atenta contra toda lógica), está el hecho cierto de que el trasnochado camino que propone el Ejecutivo crea incertidumbres, sobretodo sobre cuales serán sus reales intenciones en este reciente y reiterativo intento.

5 de diciembre de 2005

Palacio renuncia a la Constituyente, el Ecuador insiste.

El mejor resultado del debate nacional sobre la conveniencia de una Asamblea Constituyente ha sido el poder reconocer quiénes están cómodos con este sistema y le temen al cambio, y del otro lado, quiénes estamos juntos en un compromiso por transformar al Ecuador.

Hoy, el Congreso Nacional con su decisión de cambiar a los vocales del Tribunal Supremo Electoral (supuestamente independiente) que no estaban dispuestos a cumplir sus órdenes, nos han dado una nueva muestra de la urgencia de cambiar el diseño del Estado ecuatoriano. Con la Constitución vigente, el Congreso cumple la función de boicotear todas las iniciativas nacionales excepto aquellas que convengan a sus intereses económicos. A pesar de no tener ninguna responsabilidad política, el Congreso tiene todas las facultades para bloquear los cambios. La decisión de hoy no nos sorprende, no puede esperarse nada distinto de un Congreso como el que hoy tenemos.

Afortunadamente, la voluntad de ecuatorianos y ecuatorianas es mucho más firme que la del Presidente Palacio; él desiste pero nosotros seguiremos construyendo las condiciones para terminar con el secuestro de la política y el Estado, que han llevado adelante las fuerzas económicas y gremiales en el país a través de lo que ellos llaman partidos políticos.

Insistimos también en la necesidad de levantar un proceso constituyente de debate y organización en todos los niveles, este es solo uno de los pasos necesarios en la política nacional, sin perder de vista que el objetivo final es luchar contra la pobreza y la exclusión.

14 de noviembre de 2005

La Asamblea Constituyente es una prioridad, pero no descuidemos los temas trascendentes que pretenden ser pasados por debajo

La Ruptura de los 25 cree importante que los sectores sociales y políticos, con coincidencias ideológicas, unifiquemos nuestro accionar en torno a los temas de vital importancia para el país, independientemente de las decisiones que tomen el Congreso y el Gobierno Nacional; se requiere levantar un proceso paralelo de deliberación pública y esforzarnos por entender que intereses se juegan detrás de los discursos de micrófonos y tarimas.

Nuestro país se encuentra en medio de una grave crisis institucional, que no podemos desconocer, y a la que debemos darle respuesta desde las organizaciones sociales y políticas, que anhelamos que esta crisis se resuelva por la vía democrática, evitando la dispersión y el secuestro de los grandes anhelos de cambio, por los partidos políticos

La necesaria formulación de un diseño institucional renovado, que evite la manipulación del poder de parte de quienes lo han detentado de manera histórica, y lo democratice motivando mayor participación ciudadana, seguro es una discusión que requerimos realizar para confrontar los intereses de las fuerzas políticas y económicas tradicionales, con los de la mayoría de ecuatorianos. La Asamblea Constituyente se convierte en una necesidad para reformular las reglas de juego de nuestra democracia, de plantearse la reorganización desde su concepción de las instituciones del estado ecuatoriano, para el fortalecimiento del mismo y para que cumpla con sus objetivos, entre los más importantes garantizar los derechos fundamentales a quienes habitamos este país.

Sin embargo, la discusión no puede limitarse a si la Asamblea debe ser Constitucional o Constituyente, sino a los cambios profundos que requiere el país, y a otros temas que por su connotación son de vital importancia para nuestro futuro, por ejemplo: los términos de negociación de los contratos petroleros, la declaración de caducidad del contrato de Occidental, si el Ecuador debe o no firmar el TLC en las actuales condiciones de negociación, o si el Congreso Nacional está moralmente capacitado para aprobar una ley que exonera del impuesto a la renta durante los próximos 12 años a ciertos sectores productivos del país.

La posición que han tomado representantes de los partidos políticos, frente a las organizaciones sociales y políticas que impulsan el proceso de consulta popular, su temor a ella, no son incomprensibles; temen que en la misma se exprese el sentimiento nacional de rechazo y repudio a sus prácticas. Y eso por sí solo nos deja ver que realizarla se convertiría en una nueva victoria de los pueblos que habitan el Ecuador y que la Constituyente es una ruta correcta.

Pero requiere un mayor análisis y discusión el discurso de Palacio de “refundación de la República”, ya que si bien ha realizado el planteamiento de convocar a la Consulta por la Constituyente, por otra parte, da el veto favorable para que se elimine el único mecanismo de redistribución de la riqueza que tenemos. Manifiesta a través de sus ministros su intención de ir a la firma del TLC. Cuando envía una pro forma presupuestaria que no asigna los recursos necesarios para dar impulso por ejemplo: a la universalización del primer año de educación básica que requiere 10 millones de dólares y solo se le asigna 2 millones, olvidando que el tema educativo debe ser una prioridad en la agenda nacional. Para hacer efectiva la “refundación de la República”, el Gobierno Nacional requiere ser mas coherente en la práctica que en los discursos.

27 de octubre de 2005

INVITACIÓN


ASAMBLEA CONSTITUYENTE
¿Para qué? ¿Quiénes? ¿Cuál es la agenda?


Desde muchos sectores políticos, críticos con los partidos políticos no con la política, planteamos la posibilidad de una Asamblea Constituyente como una apuesta democrática y pacífica para salir del bloqueo provocado por las fuerzas políticas y económicas tradicionales. Hoy el Ecuador discute la posibilidad de esa Asamblea desde muchas lógicas distintas.

Para nosotros y nosotras, la actual discusión política implica sobretodo un gran desafío para quienes creemos en la necesidad de construir prácticas políticas distintas. Parte de esa diferencia es la capacidad de dialogar, de organizarnos, de construir procesos incluyentes de formulación de propuestas claras.

Ese es el objetivo de este espacio de reunión. Invitamos a tod@s quienes estén interesados en ese diálogo y esa construcción colectiva. Nos reuniremos el día lunes 31 de octubre en el Hemiciclo de la Universidad Politécnica (Quito) a las 18h00 para ensayar respuestas conjuntas al para qué y con qué agenda trabajar por una Asamblea Constituyente.

INVITACIÓN


ASAMBLEA CONSTITUYENTE
¿Para qué? ¿Quiénes? ¿Cuál es la agenda?



Desde muchos sectores políticos, críticos con los partidos políticos no con la política, planteamos la posibilidad de una Asamblea Constituyente como una apuesta democrática y pacífica para salir del bloqueo provocado por las fuerzas políticas y económicas tradicionales. Hoy el Ecuador discute la posibilidad de esa Asamblea desde muchas lógicas distintas.

Para nosotros y nosotras, la actual discusión política implica sobretodo un gran desafío para quienes creemos en la necesidad de construir prácticas políticas distintas. Parte de esa diferencia es la capacidad de dialogar, de organizarnos, de construir procesos incluyentes de formulación de propuestas claras.

Ese es el objetivo de este espacio de reunión. Invitamos a tod@s quienes estén interesados en ese diálogo y esa construcción colectiva. Nos reuniremos el día lunes 31 de octubre en el Hemiciclo de la Universidad Politécnica Nacional (Quito) a las 18h00 para ensayar respuestas conjuntas al para qué y con qué agenda trabajar por una Asamblea Constituyente.

20 de octubre de 2005

LOS PARTIDOS POLÍTICOS SIN MÁSCARAS

La decisión de hoy del Tribunal Supremo Electoral al tomarse la atribución de negar el decreto de convocatoria a Asamblea Constituyente del Presidente de la República, ha puesto en evidencia que vivimos en un Estado secuestrado por los Partidos Políticos tradicionales y las fuerzas económicas y gremiales que ellos representan.

Ante el desatino del Presidente Palacio al haberse acercado a los mismos partidos de siempre para gobernar estos largos seis meses, encontramos en la Asamblea Constituyente, la oportunidad de sumar esfuerzos en la construcción de un gran acuerdo nacional.

La resolución del TSE es la demostración de que una reforma estructural al Estado es urgente. No podemos permitir que los partidos políticos mantengan sus espacios de chantaje y que un órgano, formado por ellos, que debería tener funciones administrativas, considere que tiene derecho de veto frente al Presidente de la República.

A pesar de que se constata la intención de bloqueo de las fuerzas políticas tradicionales, en estos días tuvimos la suerte de ver a la partidocracia sin máscaras, defendiendo sus espacios de poder, descalificando y subestimando los procesos ciudadanos y populares que dan origen a sus propios mandatos.

Rechazamos el bloqueo permanente que los partidos políticos tradicionales han mantenido durante ya seis meses, denunciamos que estas mismas fuerzas tienen secuestrado al TSE y a las pocas instituciones democráticas que quedan en el Ecuador.

Exigimos que el Ejecutivo insista en la instalación de una Asamblea Constituyente, confirmamos nuestra intención de seguir levantando un proceso constituyente paralelo que nos permita construir los acuerdos mínimos para un Ecuador distinto.

Invitamos a los ecuatorianos y ecuatorianas a hacer evidente nuestra protesta frente a la prepotencia de los partidos políticos tradicionales: a colocar banderas en nuestras casas, y decir "Queremos Asamblea Constituyente", en las ventanas de los hogares, en los autos, las bicicletas, las mochilas y seguir debatiendo en los barrios, las asambleas y las organizaciones, el contenido que le daremos a nuestra Constituyente.

La Ruptura de los 25
Asamblea de Mujeres, Quito
CONFEUNASCC
Foro Urbano
Democracia Ahora

29 de septiembre de 2005

COMENTARIOS A LA PROPUESTA DE CONSULTA POPULAR

La Consulta Popular, aún conteniendo preguntas ideales y totalmente consensuadas, no será suficiente para resolver los profundos problemas estructurales en el Ecuador. Teniendo en cuenta que la consulta es sólo un primer paso para abordar los asuntos urgentes relacionados a la representación y sistema electoral, es necesario profundizar el debate sobre las preguntas planteadas por el Gobierno Nacional.

En muchos casos, las preguntas abordan asuntos importantes y urgentes para el Ecuador. Acordamos completamente con algunas propuestas, la de la espacios iguales en los medios de comunicación para la publicidad electoral –por ejemplo-, y diferimos completamente con otras. Por eso proponemos un análisis minucioso de los temas en lugar de un apoyo o una oposición sin argumentos.

Temas como el de las autonomías, intenta plantearse como un asunto de “si” o “no”, cuando se trata de un diseño distinto del Estado ecuatoriano, autonomías, nuevos roles del Banco Central del Ecuador, un reordenamiento del Régimen Seccional Dependiente y del Independiente, y –sobretodo- un cambio en las relaciones de poder, requieren de un real pacto social. Las preguntas de la consulta popular y los temas tratados en ellas, nos obligan a insistir sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente.

Pregunta 1.
FUNCIÓN LEGISLATIVA: Tres meses al año de Plenario y Comisiones Legislativas Permanentes.
Durante largo tiempo en la historia republicana, el Congreso Nacional mantuvo reuniones plenarias sólo durante algunos meses al año. Puede ser una medida que busque mayor eficacia en el trabajo del Poder Legislativo y de ser necesario, podría convocarse a Congreso extraordinario.

Es importante el trabajo de las Comisiones Especializadas Permanentes, sin embargo, la propuesta del Gobierno deja fuera algunas Comisiones que deben tratar temas prioritarios para el Estado Ecuatoriano: es el caso de la Comisión de Derechos Humanos; la de la Mujer, el Niño, la Juventud y la Familia; la de Medioambiente y la de Educación. Creemos que por los temas de su especialidad estas comisiones no pueden desaparecer como pretende la propuesta.

Pregunta 2.
BICAMERALIDAD.
La creación de una nueva cámara, supuestamente especializada (supuestamente, porque la instrucción superior y la edad, como únicos requisitos distintos, no garantizan nada), no resolverá los verdaderos problemas del Congreso Nacional. La discusión debe girar al rededor de las nociones y los mecanismos para la representación del interés nacional en lugar de que el Parlamento o el Senado repliquen la actual correlación de poderes en que mayormente están representados los intereses económicos de unos cuantos grupos.

Pregunta 3.
DISTRITOS O CIRCUITOS ELECTORALES.
La pregunta que se refiere a este tema no nos dice nada, y lo mas grave de todo, es que deja a discreción de quienes reglamentarán la aplicación de estos cambios constitucionales la forma de modificarlos, convirtiendo a esta pregunta, en una tomadura de pelo. Distrito electoral es únicamente la forma en que se ordena a un grupo de electores para el ejercicio del sufragio; hoy en el Ecuador existen distritos electorales que coinciden con la organización político administrativa: los cantones son los distritos electorales para alcaldes y concejales, y las provincias son los distritos electorales para prefectos, consejeros y diputados.

La propuesta debe aclarar el número de votantes que conformarían un distrito, el mecanismo para realizar ese diseño (cómo y quién o quiénes determinarían los distritos) y debe enfatizar en el hecho de que no pueden ser distritos uninominales. Los distritos uninominales eliminan la posibilidad de representación proporcional, cierran los espacios para las voces diversas y terminarían con una conquista tan importante como la “ley de cuotas” que ha sido –en los últimos años- la única forma de asegurar la presencia de mujeres en los espacios de representación.

Pregunta 4.
TRIBUNAL SUPREMO ELECTORAL.
Pregunta 6.
CORTE DE JUSTICIA ELECTORAL.
Del texto del Gobierno Nacional no quedan claras las diferencias entre estos dos cuerpos. Estamos de acuerdo con la necesidad de separar las dos funciones, pero aquella de administración de justicia electoral debería diseñarse siguiendo el principio de Unidad Jurisdiccional, es decir que sea parte de la Función Judicial, se rija con sus normas, asegure el debido proceso y que los jueces provengan de carrera judicial.

Pregunta 5.
PUBLICIDAD ELECTORAL.
Estamos totalmente de acuerdo con la asignación de espacios limitados e iguales para todos los candidatos y candidatas en los medios de comunicación. Esta medida que asegura la posibilidad de los candidatos de presentar sus propuestas y la de los electores de conocer a sus próximos representantes debe ir acompañada de un severo y efectivo control del gasto electoral.

Pregunta 7.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL.
El Estado de Derecho requiere de una instancia de control constitucional. El problema actual del Tribunal es que en lugar de ser un espacio para el debate y resolución de personas conocedoras de Derecho Constitucional, se ha convertido en un espacio de poder de los Partidos Políticos. La integración de este Tribunal Constitucional no puede entregársele, ni “por esta última vez”, al Congreso, el Ejecutivo y el Judicial.

La reforma propuesta olvida un tema de gran importancia y es que no elimina la norma que establece que los vocales del Tribunal Constitucional están sujetos a juicio político. Mientras esa norma siga en la Constitución Política, el Tribunal no tendrá ninguna independencia del Poder Legislativo.

Pregunta 8.
PARTIDOS POLÍTICOS.
Ecuatorianos y ecuatorianas demandamos cambios profundos en los partidos políticos, las reformas propuestas no resuelven ninguno de los problemas medulares. Ni la Constitución ni la Ley transformarán las actitudes y los comportamientos de los Partidos Políticos ni substituirán a sus actores principales. Al ordenamiento únicamente le corresponde crear incentivos para un funcionamiento distinto y asegurar que aquellos grupos que no funcionan como partidos políticos democráticos puedan ser substituidos por organizaciones políticas distintas.

La reforma propuesta por el Gobierno no asegura este objetivo, las barreras de entrada o salida deben ser una de las herramientas de un sistema político diseñado para incentivar alianzas y coaliciones. El requisito de que los partidos políticos tengan un número de afiliados igual o superior al 5% del padrón electoral, limita las posibilidades de surgimiento de nuevas expresiones políticas y simplifica las condiciones de participación de quienes confunden la convocatoria a la militancia política con la rifa de una casa.

Pregunta 9.
DEMOCRATIZACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
Pregunta 10.
ELECCIONES INTERNAS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
Estas son dos medidas importantes, que aunque necesiten de una posterior reglamentación y voluntad de control, deben tomarse para un mejor funcionamiento de los partidos políticos en el Ecuador.

Pregunta 11.
FLEXIBILIZACIÓN DEL SISTEMA DE REFORMAS CONSTITUCIONALES.
Las normas pétreas en las Constituciones pretenden dotar a los sistemas de un mínimo de estabilidad necesaria incluso para evaluar la efectividad de las propias normas constitucionales. Un tiempo de tres meses parece corto para temas de este rango (para estas propias reformas se propone un “candado” de ocho años?), una alternativa podría ser el mecanismo recogido en varias constituciones de América Latina: la reforma constitucional requiere del voto de las tres cuartas partes del Congreso y luego debe ser ratificada por el pueblo en referéndum.

Pregunta 12.
PLAZOS DE CALIFICACIÓN DE URGENCIA DE PROYECTOS.
No se trata de un tema de especial trascendencia, parece una reforma a la medida de un presidente que reconoce su debilidad frente al Congreso Nacional. Le otorga nuevos poderes al Ejecutivo en lugar de abordar con profundidad el problema del “hiperpresidencialismo” en el Ecuador.

Pregunta 13.
DE LA FUNCIÓN EJECUTIVA
La norma sólo propone un nombre distinto para el Ministro de Gobierno, no se trata de una designación conjunta con el Congreso que implique su responsabilidad de cogobierno, ni le atribuye nuevas funciones.

Pregunta 14.
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
El Ecuador emprendió, luego del golpe de Gutiérrez contra la Función Judicial, un proceso ciudadano que exige la independencia de la administración de justicia. Luego de casi un año sin Corte Suprema, hoy llevamos adelante un proceso sin precedentes en el Ecuador: una elección en base a un concurso de méritos, una amplia participación de ciudadanos ecuatorianos con la posibilidad de que sean impugnados y la implementación de una medida de acción positiva para asegurar la presencia de mujeres en la Corte Suprema de Justicia. La pregunta planteada por el Ejecutivo pone en riesgo este proceso de selección y además plantea como alternativa una nueva ingerencia del Ejecutivo en el Poder Judicial.

Esta pregunta además pone en duda la voluntad política del Presidente en el actual proceso y constituye una burla frente al apoyo que países hermanos han brindado al tema durante estos meses (la Comunidad Andina de Naciones, la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas han enviado veedurías he impulsado el proceso).

Pregunta 15.
DE LAS AUTONOMÍAS.
Como se dice en la introducción de este documento el tema de las autonomías es especialmente complejo y requiere redefinir el rol y las responsabilidades del Estado Central; el cambiar el Ecuador a un régimen autonómico es materia de un proceso constituyente.

Pregunta 16.
REVOCATORIA DEL MANDATO.
Estamos de acuerdo con la necesidad de incluir al Presidente de la República como una de las autoridades sujetas a la revocatoria del mandato.

Pregunta 17.
PERMANENCIA REFORMAS CONSULTA POPULAR.
La misma consulta propone de un lado (pregunta 11) la necesidad de flexibilizar los procesos de reforma constitucional y del otro pretende darle a estos cambios (totalmente superficiales) un seguro de permanencia.