5 de diciembre de 2005

Palacio renuncia a la Constituyente, el Ecuador insiste.

El mejor resultado del debate nacional sobre la conveniencia de una Asamblea Constituyente ha sido el poder reconocer quiénes están cómodos con este sistema y le temen al cambio, y del otro lado, quiénes estamos juntos en un compromiso por transformar al Ecuador.

Hoy, el Congreso Nacional con su decisión de cambiar a los vocales del Tribunal Supremo Electoral (supuestamente independiente) que no estaban dispuestos a cumplir sus órdenes, nos han dado una nueva muestra de la urgencia de cambiar el diseño del Estado ecuatoriano. Con la Constitución vigente, el Congreso cumple la función de boicotear todas las iniciativas nacionales excepto aquellas que convengan a sus intereses económicos. A pesar de no tener ninguna responsabilidad política, el Congreso tiene todas las facultades para bloquear los cambios. La decisión de hoy no nos sorprende, no puede esperarse nada distinto de un Congreso como el que hoy tenemos.

Afortunadamente, la voluntad de ecuatorianos y ecuatorianas es mucho más firme que la del Presidente Palacio; él desiste pero nosotros seguiremos construyendo las condiciones para terminar con el secuestro de la política y el Estado, que han llevado adelante las fuerzas económicas y gremiales en el país a través de lo que ellos llaman partidos políticos.

Insistimos también en la necesidad de levantar un proceso constituyente de debate y organización en todos los niveles, este es solo uno de los pasos necesarios en la política nacional, sin perder de vista que el objetivo final es luchar contra la pobreza y la exclusión.
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